Contra el ajo
Después de pelar ajos, no se te ocurra frotarte las manos bajo el chorro del agua, así sólo consigues que el olor se incruste más. Es mejor que la dejes correr sobre la piel. En cambio, si el ajo te lo has comido, la cosa tiene poco remedio. Lo de masticar perejil y/o granos de café da resultado, pero sólo hasta cierto punto. Lo mejor, lo mejor, es que tu pareja también coma ajo. Así no lo notareis ninguno de los dos (pensamiento filosófico: "no te líes con un vampiro").
Cocer huevos
Para preparar huevos duros sin que se hagan tortilla en el agua, aparte de tenerlos a temperatura ambiente, añade al H2O un buen puñado de sal y un chorro de vinagre. Francamente, no sé cuál de las dos cosas hace que no se rompan, si la sal o el vinagre, o quizá sean las dos. El caso es que funciona. Ah, y cuando se cascan ligeramente, que a veces sucede, la clara no se sale apenas.
Para saber la temperatura del aceite
En la receta te dicen "agregar tal ingrediente cuando el aceite esté bien caliente". Magnífico. ¿Y cómo sabes que el aceite está caliente si eres medio novato en esto de la cocina? Los expertos lo saben a ojo, pero para los que tienen menos experiencia se desaconseja probar la temperatura con el dedo. Una vez eliminada esa opción, prueba a echar un grano de maíz... el aceite estará en su punto en el momento que obtengas una palomita (en España, en otros países obtendrás una rosita, una roseta de maíz...)
Veneno en tu cocina
¿A que no lo sabías? En tu cocina tienes, seguro, una sustancia tóxica más potente que muchos venenos, y no me refiero a la lejía. ¿Sabías que ingerir la ralladura de una nuez moscada entera puede resultar letal? No es cosa de dejar de utilizar tan deliciosa especia, pero si por casualidad se te cae el frasco entero en la receta que estás preparando, mejor lo tiras todo y empiezas otra vez. Ríete de las setas venenosas.
Cuidado sacarina
¿A que no lo sabías? ¿Le pones sacarina al café para ahorrarte unas cuantas calorías? Pues, no es por alarmarte, pero estás ingiriendo un subproducto del petróleo. Es curioso que no suba de precio al mismo ritmo que la gasolina (aunque por el sabor deberíamos habernos dado cuenta).
Fuego fuego
Es de lógica, pero conviene recordarlo por si queda algún despistado por ahí: si se te incendia el aceite en una sartén, nunca, jamás, en la vida, ni se te ocurra apagarlo con agua. Sólo conseguirías extenderlo mucho más (¿recuerdas que el aceite flota?). Lo mejor que puedes hacer es conservar la sangre fría (sí, mientras tu cocina arde, ja), buscar a toda prisa una tapa para la sartén, y encasquetársela (¿recuerdas que el fuego necesita oxígeno? ¿Adivinas qué pasará cuando se quede sin él?). Inmediatamente, tras asegurarte de que no quedan llamas, corre al mueble bar y sírvete un buen copazo para quitarte el susto.
El pique que bueno es para el estomago
¿A que no lo sabías? ¿Te han dicho mil veces que el picante, las comidas especiadas en general, son malas para el estómago? Pues te han estado mintiendo. Toda tu vida. Tras examinar a varios sujetos de manera que a mí me parece un tanto desagradable (primero les daban de comer jalapeños y cosas así, pero luego examinaban sus estómagos y tractos intestinales, adivinad qué parte me parece ingrata), se descubrió que las comidas picantes (cuando el picante proviene de chiles o cayenas) hacen todo lo contrario de lo que se sospechaba, dan una ayudita a la capa protectora del estómago. Así que, en realidad, son una prevención contra las úlceras. ¿Quién lo iba a decir?